El "Design Thinking" sigue girando. Casi todas las escuelas de diseño están más o menos contentas de cómo les beneficia la gran atención que la charla sobre el pensamiento de diseño ha generado. En confianza, admiten que, en realidad, quizá ya toque separarse de esta conversación.
Les cansa que se presente el pensamiento de diseño como un modo "simple" de aplicar recetas (empatizar, prototipar, iterar, implementar). Nada más lejos de la actitud de diseño. Y nada más menos adecuado para el tipo de problemas y sistemas complejos que se pretenden solucionar con “pensamiento de diseño”.
Problemas realmente complicados
En efecto, se está recurriendo a los diseñadores y con buen criterio, creo, para afrontar problemas cada vez más complicados (“wicked problems”): calentamiento global, pobreza, contaminación, etc. Problemas y sistemas que involucran activamente en una madeja de relaciones entre sistemas de muchos niveles a los "antes llamados usuarios", personas con capacidad de decisión.
No entremos a considerar la dificultad y complejidad en la que entramos si se quiere conseguir que el grupo de usuarios actúe con una cietra capacidad de autoorganización. La llamada innovación social (otro buzzword que ya cansa más que la pura y simple "innovación") exige diseñar para este nivel de complejidad: se ha de diseñar pensando en ayudar a generar situaciones y procesos que permitan al grupo diseñar sus propias soluciones, incluso las de su propia organizarse Aparece, entonces, un cierto grado de "reflexividad" a conseguir en el diseño resultante. Es en estas situaciones donde el pensamiento de diseño prêt-à-porter que se publicita y promueve por todas partes se queda muy corto. Los mejores diseñadores reconocen que su papel ha cambiado.
Por eso me interesan los métodos de Humantific para realizar cambio social. Ellos insisten muchísimo en el papel del lenguaje y la conversación para poder articular cambios reales con grupos de personas heterogéneos. Como un grupo de ciudadanos, por ejemplo. Por eso me interesan los procesos "peer to peer" de diseño abierto, que reconce estos diferentes nivels de complejidad y diferentes resultados de diseño en cada nivel.
Me preguntaba si no sería útil en este empeño todo el conocimiento acumulado desde la tradición cibernética renovada cuando me encontré con esta charla de Paul Pangaro en PICNIC que va precisamente de eso.
Diseñar la conversación
Rethinking Design Thinking - Paul Pangaro - PICNIC '10 del PICNIC Festival en Vimeo.
Me quedo con tres de sus observaciones:
- La conversación como base del proceso de diseño
- Diseñar la conversación, no el producto
- Prototipar la solución, no las ideas
“Diseñar la conversación” es, en buena medida, acordar cuál va a ser el proceso de diseño y qué reglas va a seguir. Pide a los participantes en la conversacion (incluídos los antes llamados usuarios), que diseñen a un nivel por encima del nivel en que van a estar los resultados del proceso de diseño. Pangaro le llama a este proceso en este nivel más alto, Metadiseño. Esperemos que no sea el próximo “buzzword” y resulte útil.
Vistos bajo esta perspectiva, IDEO, Tim Brown et. al han sabido diseñar una buena conversación respecto al “Design Thinking” y han creado una solución que funciona para sus objetivos.
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