He estado ojeando un ejemplar de la edición británica de Wired sobre Digital Cities. Como ando atareadísmio en Citilab y allí experimento cómo la ciudad se solapa con los ciudadanos, la innovación y
la tecnología digital, estoy especialmente interesado en conocer otros
puntos de vista sobre cómo impacta la innovación y la tecnología
digital en los ciudadanos, las ciudades y el diseño urbano. Además,
como aquí estamos preparando Urbanlabs 09, no pude resistirme a leer algunos artículos coko el de Adam
Greenfiel que será conferenciante invitado en UrbanLabs09.
Pero es el artículo de Carlo Ratti, director
del MIT Senseable city Lab el que quiero comentar aquí. Ratti
analiza qué tipo de impacto podrían tener sobre la arquitectura y el urbanismo las posibilidades que surgen de las "ciudades en red". Curiosamente cree que van a generar un repunte de la
rigidez de los edificios. Hay que leer el artículo para saber por qué.
Pero tampoco fue eso lo que captó me interesó más del artículo de Ratti sino una referencia al Fun Palace.
En 1963, el arquitecto británico Cedric Price creó la idea de un palacio de diversión (Fun Palace). "Cada ciudad debe tener un espacio ... donde los últimos descubrimientos de la ingeniería y de la ciencia generarían un entorno de placer y descubrimiento". Necesitamos Palacios de Diversión para la era post-digital.
El concepto de Fun
Palace parece una mezcla de Centro de Ciencia y de Tecnología, de Centro de Exposiciones y de Centro interactivo. Un poco como un Exploratorium de la Tecnología y la ingeniería. La idea original también ponía un fuerte énfasis en la interacción con los visitantes y la transformabilidad del edificio pero también en la capacidad de generar acciones de autoformación en la ciudadanía, una idea que intentamos llevar adelante en Citilab.
La obra del arquitecto Cedric Price y del cibernético Gordon Pask había sido inspirada por la actriz y activitsta Joan Littlewood, nunca llegó a construirse pero tuvo mucha influencia en el diseño de edificios y centros como el Pompidou que no siempre adoptaron los valores de transformabilidad, apertura al público y centro de autoformación de la idea original.
Por qué blogueo esto?
La razón es que el proyecto Fun Palace me puede resultar útil cuando me preguntan "¿Qué es Citilab?" o "¿Cuál es el modelo de Citilab?". Además, el hecho de que el proyecto Fun Palace insistiera en que "cada ciudad debe tener un Fun Palace" me recuerda uno de nuestros objetivos al crear Citilab: generar citilabbing, esto es, extender los citilabs a cada ciudad. Citilab no empieza y acaba con el Citilab actual. Estamos cooperando con otras ciudades en la definición de sus propios citilabs. Como el Dr. Jordi Colobrans de la Universidad de Barcelona, explicará en su próxima conferencia en el Congreso de la Cibersociedad, "Citilab es un nombre común, no un nombre propio". Es decir, habrá citilabs. No sólo un único Citilab. Cada ciudad debe tener su citilab, como espacio de innovación social digital.
La segunda razón es que hay un aspecto de Fun Palace, el expositivo, que no hemos podido desarrollar todavía en Citilab... pero está a punto de empezar.
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