"La perfección se logra al fin, no cuando no hay nada que agregar,
sino cuando ya no hay nada que obtener."
Antoine de Saint Exupery
Esta frase me recuerda otra, archiconocida, de Miguel Angel. El maestro recordaba que, para revelar la forma que un bloque de mármol esconde, había que eliminar lo innecesario. Miguel Angel quería llegar a la perfección escultórica quitando. Lo que me recordó el método de diseño de Birsel+Seck llamado "Reconstrucción de la Destrucción".
Dí con la cita del autor de "El Principito" saltando de enlace en enlace en mi particular pesquisa en torno a la categoría y a la práctica del protopipado. En particular, del prototipado como método de diseño y de co-diseño, también de reflexión conjunta.
Tengo la impresión que el prototipo es algo lejano a lo acabado. Ése es su valor. Lo perfecto parece dejar poco espacio a la ambigüedad. La contemplación de lo perfecto, si tal cosa existe, puede que nos deje extáticos pero también mudos. No lleva a dialogar. Detiene la imaginación.
Creo que la matriz cultural que habitaba Saint-Exupery operaba en coordenadas muy distintas a las de las culturas de prototipado. En su peculiar concepción de la aristocracia, quizá no quedaba espacio para la idea artesanal que se oculta en el interior de todo prototipo.
¿Qué hubiera pensado de la idea de prototipar la cultura que han estado explorando Adolfo Estalella y Adolfo Corsín en Madrid últimamente?.
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