Este gráfico es el mapa de las correrías infantiles de cuatro
generaciones de la misma familia inglesa. El bisabuelo campaba él
solito por un área de varios kilómetros cuadrados para ir a pescar,
subirse -y caerse- de los árboles, etc. Su bisnieto no sale de casa más
que unas decenas de metros y a ser posible acompañado. Se trata de un
estudio realizado en Inglaterra y del que el Daily Mail
publica un comentario cargado de opinión y conclusiones rápidas. Por
ejemplo, sobre la necesidad de tener contacto con la naturaleza para
aprender.
En pocos segundos me he retrotraído hasta mis tiempos de escuela en un Baix Llobregat anterior incluso a la autopista A-7, donde las profes de nuestro colegio confiaban en nuestras habilidades y buen sentido para corretear en la hora del patio... bastante más allá del patio. Uno empezaba apropiándose o compartiendo el olivo primero y luego avanzaba hacia territorios con más potencial de interés y más incertidumbre.
El olivo, se convertía, en puente de barco pirata,
casa de Tarzán, cabaña de Robinsón, trampolín, trapecio o lo que se terciara. Las exploraciones nos llevabana hasta
rosaleda de la finca de un marqués (probablemente, de los Villalonga) en Sant Feliu de Llobregat, un lugar apacible y amenazador al mismo tiempo, vigilado
por artríticos guardas jurados y veloces perros lobo. Allí aprendíamos los matices del
acecho, la huída y el salto de tapia. Después, uno leía las aventuras de Huck Finn y Tom Sawyer y sentía
envidia: una cosa era la finca del marqués y otra tener todo el
Mississippi para jugar. Estos americanos, siempre a lo grande.
Olivos, rosales, tapias, fincas,
guardas jurados... parte de un entorno amplio y dinámico. Objetos y
relaciones que servían para aprender y que no están al alcance de este bisnieto de la familia inglesa. O de muchos otros chavales cuya experiencia del entorno queda pautada por las excursiones programadas con la escuela, las "actividades de naturaleza" y las colonias estivales pero que no tienen una experiencia continua de "roaming".
¿Es un problema?¿Qué perdemos y ganamos con esta limitación espacial?. ¿Es importante la disponibilidad continua de espacio para campar y explorar?¿Compensamos la pérdida de unos con los otros? ¿Qué estímulos ambientales nos llevan a explorar, a probar nuevas cosas, a ser más creativos e innovadores? ¿Qué perdemos al perder riesgo?.
Abundan por ahí múltiples estudios que caracterizan la actitud creativa/creadora como una capacidad de atreverse a combinar nuevas cosas, a explorar nuevos mundos y a proponerse nuevos objetivos.
Crear es, ante todo, imaginarse un horizonte donde otros no ven más que un límite y crearse uno mismo nuevas reglas.
Y eso también nos lleva a aprender. Los objetos son trampolines para lo abstracto. Seymour Papert creador del lenguaje Logo, la Turtle Geometry y de un libro que en su tiempo tuvo mucho interés ("Mindstorms") siempre remarca el papel que en su forma de entender el mundo tuvo su pasión por los engranajes: todo era un engranaje. Mirando a través de la metáfora del engranaje redescubría propiedades de las cosas, de las relaciones que pedían su pátina de hastiada familiaridad y le lanzaban al pensamiento geométrico, matemático y abstracto.
Así también los juegos por ordenador que desarrollan mil y una habilidades, algunas de coordinación que antes debían aprenderse en un espacio físico y con interacción física (coordinarse para jugar a pillar, etc.). Un mundo virtual es la supermetáfora compleja: relaciones, caracteres, personalidades, todo es experimentable.
Quizá se mantiene la capacidad básica: imaginar a partir de un objeto que ahora, es "más virtual". Aún así uno se queda con la duda: ¿nos hemos perdido algo por el camino, ahora que ya no hay caminos que transitar?.
Los proponentes de pedagogías más integradas no olvidan ni el cuerpo, ni la naturaleza ni otros componentes más clásicos de la creatividad como el arte, la narratividad, y sin dejar de que el gozo del juego y la exploración queden secuestrados en aras de la rápida transición hacia lo abstracto, calculable y concreto. Y la creatividad que se expresa y aprende a través del dominio del cuerpo y el movimiento (aquí una presentación de Sir Ken Robinson donde habla de creatividades "fuera de la cabeza" en TedTalks) ¿O es que vamos sólo a orientarnos hacia la creatividad del ingeniero y el MBA?.
Todo esto también me lleva a la pregunta de qué hacemos en nuestras organizaciones. Hace poco alguien en una empresa me dijo que la visualizaba como un conjunto de engranajes. ¿Qué dice esto respecto a la organización de esa empresa¿¿Cómo se puede trabajar esa metáfora para pensar sobre la empresa y en cómo cambiarla? ¿Hay práctica para trabajar con objetos metafóricos o sólo se visualiza la empresa a través de "factores críticos de éxito" y mil y un indicadores? ¿Dejamos espacio para jugar? ¿Con Second Life o a pleno sol?. ¿Son las salidas de Team Building el equivalente de juego programado de las colonias infantiles? ;-)
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