Las bicicletas con para el ciudadano
Todavía no tengo suficiente material para acabar de redondear uno o dos posts (o más) sobre una ordenanza que no es "incumplida", como proclamaba La Vanguardia ayer, sino incumplible. Me refiero al intento barcelonés de ordenar el tráfico de bicicletas y su convivencia con otros medios de transporte en una ciudad muy densa cuyo Ayuntamiento:
- profesa un credo sostenible y proclama el objetivo de "pacificar el tráfico";
- para ello, restringe las condiciones de circulación de las bicicletas hasta el punto que hasta un campeón ciclista ve difícil circular pedaleando por BCN;
- crea una ordenanza como si la ciudad ya estuviera pacificada y tuviera la infraestructura ciclista de, pongamos, Amsterdam;
- lanza miles de "sus" bicicletas a la calle (el exitoso, "bicing")
A mi me sugiere esto, otra vez, la dificultad de crear y gestionar una organización complicada (que no compleja) y las discrepancias que ello genera. También me da por pensar en lo lejano que está aquello de la participación ciudadana y ya no digamos lo del e-government 2.0.
Por dar un pequeño ejemplo del efecto discrepante de las organizaciones complicadas aúpadas sobre reglas poco pensadas, aquí tenéis uno que experimenté como peatón despreocupado en la Rambla de Catalunya, esa respuesta patricia a las Ramblas. Con la nueva ordenanza no se puede circular en bicicleta por la acera central de Rambla de Catalunya a pesar de tener más de los cinco metros de ancho que fija la ordenanza para las aceras "compartibles" por peatones y bicicletas. Está claramente señalizado:
Aquí tenéis con qué felicidad las bicicletas del "Bicing" municipal cabalgando sobre su transportista mecanizado invaden esta acera "pacificada".
¿En qué quedamos? ¿Sólo para peatones?¿Prohibida a las bicis de los ciudadanos pero no a una furgoneta con remolque con "bicicletas municipales"?.
Organización complicada, comportamientos incoherentes. Como incoherente (pero muy sensata) es la hipertolerancia de algunos guardias municipales (pero no la dureza de otros) ante los mil y un infractores sobre dos ruedas en que se convierten casi todos los ciclistas barceloneses a la luz de la nueva ordenanza .





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