(Gracias Alejandro. A eso le llamo yo sincronicity, andaba justo pensando en el tema)
"La empresa empieza a contratar MBAs y ejecutivos con marchamo
blue-chip. Empiezan a brotar, como las malas hierbas, los procesos,
procedimientos, listas de control, etc. Sobre el inicial entorno
igualitario se va construyendo una rígida jerarquia. Se crea orden en
el caos, pero también se mata el espíritu emprendedor. Nace la
burocracia para compensar la incompetencia y establecer la disciplina".
"Enterprises really are starting to understand that Web 2.0 is about
turning themselves inside out ... opening themselves to the world in
new ways" Tim O'Reilly
Pues será que tendrán que cambiar de cultura y forma de organizarse si quieren aprovechar las oportunidades de "lo 2.0". Es lo que mis colegas de World Wide Minds y yo llamamos "saber hacer coevolucionar la tecnología, la cultura, el organizarse con el propio entorno".
"By democratizing the tools of distribution, we're seeing a Renaissance
in culture. We're starting to find out just how rich our society is in
terms of creativity,"
Chris Anderson en un mano a mano con el editor WIll Hearst.
Desde luego, tengo la misma impresión: alrededor a muchísima gente creando obras de gran calidad. O expresando su creatividad colaborativamente en entornos no necesariamente artísticos. Claro Mr. Andrew Keen y otros sólo prefieren ver aquello que no se ajusta a "su" concepto de calidad.
Aprender exige copensar. Y copensar requiere dialogar.
En el diálogo veces buscamos una respuesta para aprender.
Pero para aprender, debemos saber hacer y hacernos buenas preguntas. Eso, si se quiere crear un verdadero grupo de aprendices, claro. Lo otro, es "entrenamiento", "formación" o "estabulación de estudiantes".
“No se puede enseñar nada a un hombre; Sólo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo."
Como toda tecnología, también la 2.0 viene cargada de ideología. Puede que en este caso, aun sea más evidente la conexión tecnología-ideología. No en vano "lo 2.0" se presenta desacomplejadamente como un programa para incidir directamente en la construcción de "lo social", reino habitual de la batalla ideológica.
La visión predominante es que la Web 2.0 va a generar una especie de nueva Comunión Universal y Aprovechamiento Democrático de los Talentos que Surgen en Todas Partes, algo así como el recontrasúmmum del proyecto ¿moderno?¿postmoderno?. Véte tú a saber.
Casi siempre estoy del lado del optimismo en cuestiones de tecnología. Y conozco su poder liberador. Además, la mayoría de pesimistas, agoreros, hipercríticos y negativistas antitecnológicos, cuando escarbas un poquito, tan sólo resultan ser náufragos del tiempo, agarrados al islote de lo viejo ante la marea de lo nuevo. Pero no todos. Los hay que están un poco más allá del pánico y la histeria.
Estos pocos, al menos, resultan útiles como piedras de afilar. Ayudan a reconsiderar visiones positivas que, en la alegre marcha hacia la victoria final, a veces damos por evidentes y resulta que no lo son. Por ejemplo, la realidad del crowdsourcing nos ha presentado sombrías implementaciones. A algunos les ha llevado a recordar que una cosa es la teoría y otra la práctica y que en la diferencia entre una y otra surgen oscuridades a veces, insoportables. Siempre podemos decir, pero no me vale, que el crowdsourcing "realmente existente" no es el "verdadero crowdsourcing". Aunque el problema puede estar en insistir en la división entre teoría y práctica... ¿Qué es una teoría sino su práctica?.
Así, Andrew Keen ha irritado a casi todos con el típico pensamiento reaccionario: la hinchazón de la nostalgia. Viene a proponer que los problemas de lo nuevo se resuelven volviendo a lo viejo. Pues que le vaya bonito. Resulta que ya estamos en otro instante: le ha fallado el "timing". Aún así, ha apuntado a unas cuantas incoherencias y dificultades.
Por su parte, Trebor Scholz se ha descolgado con un análisis de la ideología 2.0, la que está detrás, debajo y en el centro de la tecnología 2.0. Ha argumentado cómo, otra vez, resurge la misma ansia de control cuya licuefacción se nos presentaba como la última misión de "lo 2.0". Scholz discute también cómo esos mismos que presentan con untuosa sonrisa solidaria la buena nueva universal de las tecnologías participativas, dominan su control. Una realidad que, según Scholz, sería todo lo contrario de lo que se predica. Mientras afilo ideas, sobre lo que pasa y pasará con el 2.0, no he podido más que recordar la archiconocida cita de Sloterdijk:
Llevo una semana hiperintensa de proyectos y con poco tiempo para pergeñar algún post sustancioso.
La actividad y la fragmentación las compenso gracias al remanso de atención que aporta el desplazamiento en transportes públicos que no sean los de las siempre azarosas Cercanías de Renfe... lo más parecido a la Rueda de la Fortuna que haya generado nunca un sistema de transportes.
El Trambaix es el tranvía más escandinavo que conozco en la Península Ibérica. Silencioso por dentro y hacia fuera, es una burbuja de silencio en marcha, un austero templo luterano. El lugar (en tránsito) ideal para la concentrada lectura del último Sloterdijk que ha caído en mis manos: "En el mundo interior del capital". Algo así como una interpretación filosófica del proceso de globalización. Esrtoy rebasando el ecuador del libro. Me ha dado perspectivas sobre conexiones profundas, sorprendentes a veces, de aspectos definitorios de nuestra época. Si tenéis un tranvía a mano o, en su defecto, una casa de campo o un balcón donde aíslarse en un piso compartido, vale la pena dedicarle la atención y reflexión que se merece.
Ahí van las dos citas, pues (no es una excusa para evitar lo sustancioso en los posts ;-) ) :
"El proyecto moderno sustituye sustancia por flujo"
Sloterdijk le da unas cuantas vueltas más a qué significa eso de fundarse en el flujo, más allá del "espacio de flujos" de Castells.
Y la otra, sobre el origen del emprendimiento:
"Así como la miseria vuelve inventivo, el crédito vuelve empresario"
Y la cosa sigue explorando otras categorías como la relación y diferencia entre aventura y proyecto; océano y tierra.... O la sustitución de los ideólogos por consultores y cómo la astrología se empareja con la aparición de consultores-zen. También elabora la estrecha relación entre proyecto, emprendimiento, teatralización, delirio.. y delincuencia. El capítulo 10 sobre "Delirio y tiempo", subtitulado "Capitalismo y telepatía" resultó especialmente jugoso.
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