Llevo una semana hiperintensa de proyectos y con poco tiempo para pergeñar algún post sustancioso.
La actividad y la fragmentación las compenso gracias al remanso de atención que aporta el desplazamiento en transportes públicos que no sean los de las siempre azarosas Cercanías de Renfe... lo más parecido a la Rueda de la Fortuna que haya generado nunca un sistema de transportes.
El Trambaix es el tranvía más escandinavo que conozco en la Península Ibérica. Silencioso por dentro y hacia fuera, es una burbuja de silencio en marcha, un austero templo luterano. El lugar (en tránsito) ideal para la concentrada lectura del último Sloterdijk que ha caído en mis manos: "En el mundo interior del capital". Algo así como una interpretación filosófica del proceso de globalización. Esrtoy rebasando el ecuador del libro. Me ha dado perspectivas sobre conexiones profundas, sorprendentes a veces, de aspectos definitorios de nuestra época. Si tenéis un tranvía a mano o, en su defecto, una casa de campo o un balcón donde aíslarse en un piso compartido, vale la pena dedicarle la atención y reflexión que se merece.
Ahí van las dos citas, pues (no es una excusa para evitar lo sustancioso en los posts ;-) ) :
"El proyecto moderno sustituye sustancia por flujo"
Sloterdijk le da unas cuantas vueltas más a qué significa eso de fundarse en el flujo, más allá del "espacio de flujos" de Castells.
Y la otra, sobre el origen del emprendimiento:
"Así como la miseria vuelve inventivo, el crédito vuelve empresario"
Y la cosa sigue explorando otras categorías como la relación y diferencia entre aventura y proyecto; océano y tierra.... O la sustitución de los ideólogos por consultores y cómo la astrología se empareja con la aparición de consultores-zen. También elabora la estrecha relación entre proyecto, emprendimiento, teatralización, delirio.. y delincuencia. El capítulo 10 sobre "Delirio y tiempo", subtitulado "Capitalismo y telepatía" resultó especialmente jugoso.
A ver qué más me encuentro.
Últimos comentarios