La Tertulia Digital con la que empezaba el ciclo sobre Smart Cities estaba centrada en la "internet de las cosas" (Internet of Things). Si os queréis saltar casi todo lo que viene, tenéis un excelente resumen de Jordi Carrasco (@JCarrascoMuria)
La Tertulia se desarrolló con representantes de empresas (startups como Urbiotica y WorldSensing, o grandes empresas como Indra) del
Ayuntamiento (Ramon Sagarra como ponente, con videos de presentación de Pilar Conesa y una
intervención introductoria de Joan Batlle en a propia sala), Generalitat (una presentación oficial al
principio, ACC10) y de la universidad (UPC, Josep Paradells).
El tema central dentro de la línea de tertúlias dedicadas al concepto de
smart city fue “The Internet of Things”.
Como ocurre siempre que se inicia una discusión que apunta a la ciudad y a los ciudadanos, el debate se reorientó muy rápidamente hacia las relaciones entre ciudadanos y administración, y las diversas opiniones sobres participación, apertura de datos y otros temas altamente controvertidos.... y llenos de posibilidades.
Voy a poner un poco de contexto y mi propia visión de todo este embrollado nudo de conceptos y futuros.
El concepto de Smart City.Creo que es importante entender que el concepto de Smart City que se maneja en el mundo actualmente va bastante más allá de la simple creación de infrastructuras de intormación (telecomunicaciones y sistemas de información) e incide en la creación de un tejido tecnosocial innovador que aumente el capital social y la capacidad de aprendizaje e innovación de toda la ciudad. Este es también mi punto de vista.
Para una definición rápida nos puede servir la Wikipedia:
Urban performance currently depends not only on the city's endowment of hard infrastructure ('physical capital'), but also, and increasingly so, on the availability and quality of knowledge communication and social infrastructure ('intellectual and social capital'). The latter form of capital is decisive for urban competitiveness. It is against this background that the concept of the "smart city" has been introduced as a strategic device to encompass modern urban production factors in a common framework and to highlight the growing importance of Information and Communication Technologies (ICTs), social and environmental capital in profiling the competitiveness of cities. The significance of these two assets - social and environmental capital - itself goes a long way to distinguish smart cities from their more technology-laden counterparts, drawing a clear line between them and what goes under the name of either digital or intelligent cities.
Hay que notar, pues, que el concepto actual supera tanto el concepto de ciudad digital como el de ciudades inteligentes, que se han manejado anteriormente en diversos entornos, especialmente el europeo (más allá, por ejemplo de las ideas iniciales del veterano consorcio TeleCities).
En este sentido y siguiendo la hipercitada referencia de Dan Hill "The street as platform", surgen dos posibles escenarios extremos:
- La ciudad híbrida (http://liftconference.com/design-hybrid-city-near-future) como una realidad tanto de información como de infrastructuras clásicas y de actividad de ciudadanos donde los éstos son capaces de crear y analizar sus propios datos o en mezcla con los de las administraciones. Los ciudadanos pasan a la toma de decisiones sobre la propia ciudad a partir de la interpretación de estos datos. Una de las referencias aquí también podría ser el proyecto Sentient City.
- La ciudad controlada donde un actor (sea administración o empresas) centraliza y atesora la información recogida por miles de nuevos sensores, interconecta bases de datos públicas y privadas en incluso información captada desde los propios ciudadanos (nuestros móviles son una fuente inagotable de información sobre nuestros desplazamientos, preferencias y acciones).
Lo más probable es que todo derive hacia algo más gris que no será ni una cosa ni otra. Donde actores predominantes gestionen la ciudad a partir de datos y abran algunos puntos de diálogo o lancen iniciativas comunes con los ciudadanos. O vaya usted a saber qué nos traerá el futuro. O que conseguimos hacer que nos traiga.
Tanto el escenario híbrido como el "gris" requieren unas cuantas cosas.
Para empezar, el uso de plataformas y datos abiertos como una palanca de generación de información e innovación compartida.
- Las iniciativas de ciudadanos que son capaces de crear servicios útiles para otros ciudadanos e, incluso, para la administración abundan en todo el mundo. Casos canónicos serían la creación de mapas interactivos para gestionar estadísticas e indicadores de criminalidad en Chicago, por citar otro ejemplo archiconocido.
- Hay administraciones que empiezan a entender el valor de compartir datos abiertos, siendo la británica un buen ejemplo. Asturias y el País Vasco están abriendo datos oficiales. Uno de los argumentos viene a ser, por parte de los ciudadanos y de las propias administraciones, que la propiedad de los datos generados por la acción de los ciudadanos en relación con la Administración.... es de los ciudadanos y que, por tanto, debe haber un retorno. Una parte de este retorno puede ser la disponibilidad de datos para que ellos mismos generen sus propios servicios. El hecho de que cada vez haya más ciudadanos con capacidad de invención y construcción tecnológica hace que este escenario sea cada vez más real. Esto es, ciudadanos tecnológicamente formados tienen más herramientas de participación, gestión, análisis de datos y toma de decisiones informadas. Que la tecnología de creación de aplicaciones híbridas a partir de fuentes de datos existentes, como los mashups, sea relativamente fácil de usar (como una especie de puzzle de aplicaciones ya hechas con fuentes de datos existentes para crear tu propio servicio) hace este escenario cada vez más plausible y, de hecho, abundan las iniciativas ciudadanas en este sentido: desde compartir datos de trenes en Birmingham, hasta recoger gestionar y analizar los datos de consumo energético de tu propia casa y agregarlo por barrio. Claro está ahí surge, la posibilidad de contrapoder a partir de ser capaz de contrastar datos, decisiones y acciones oficiales. Claro está, a muchas administraciones, esto no les gusta nada. Y a veces quiero pesnar que no es tanto por no estar de acuerdo con la necesidad de "checks and balances" de toda sociedad democrática como la inercia antes el cambio de procesos y la innovación organizativa. Por otra parte, la reclamación de más transparencia propia de una sociedad democrática permite pensar que la apertura tiene sentido. El debate, está, nunca mejor dicho, abierto.
Parece pues que hay que combinar tres oportunidades:
Como lo veo hasta ahora
- Datos abiertos: aparte de las iniciativas de la administración por compartir datos es interesante el hecho de que (a) los propios ciudadanos sean fuentes y contribuidores de información (b) los propios ciudadanos actúen para usar los datos disponibles. Una iniciativa interesante surgida de las jornadas Urbanlabs.net es “Datos Abiertos” (antes “datos en crudo”) que busca poner en formatos fácilmente utilizables información (incluída la oficial) existente en la web que actualmente está en formatos difíciles de utilizar para agregar datos, compartirlos o analizarlos. Por ejemplo, muchas instancias oficiales dan información estadística en .PDF, “Datos en crudo” trabaja para convertirlos en formatos más fáciles como los de tablas en .XML, fácilmente utilizables por muchas aplicaciones existentes de análisis y visualización de datos que además permiten visualiaciones intuitivas y su volcado en servicios web.
- Plataformas o medios de interconexión de fuentes de información, aplicaciones y usuarios. Un caso paradigmático es Pachube.com, que es una plataforma abierta donde cualquiera puede registrar un sensor (de temperatura, trafico, etc.) y ofrecer su secuencia de datos para que cualquiera pueda utilizarla para hacer su propio análisis y sacar sus propias conclusiones.
- Ciudadanos tecnológicamente competentes y democráticamente exigentes o como se cita en las jornadas Urbanlabs está en su propio lema: “Tecnociudadanía y socioinnovación”. Ellos mismos pueden ser fuente de datos y actores de su gestión y uso.
Mi propia opinión es que hay un gran potencial de creatividad e innovación en una ciudad donde los ciudadanos tienen una buena base, no sólo de capacitación tecnológica, sino que comprenden y practican los métodos colaborativos de creación compartida propios de la tecnología (por ejemplo los métodos de Open Source... aunque nos sea para elaborar software que es un poco la línea que siguen en Platoniq: coger pautas digitales y convertirlas en prácticas no digitales de innovación). Ciudadanos en suma que valoran su capacidad para analizar datos, tener un interpretación propia de ellos y generar debate o construir servicios a su medida por sí mismos o en colaboración con otros actores.
En buena parte es lo que inspira la línea de trabajo de Citilab: facilitar que haya cada vez más ciudadanos digitalmente innovadores. También creo que una administración municipal inteligente ha de encontrar formas no sólo de “dar nuevos servicios a los ciudadanos” sino de conectar y colaborar con los ciudadanos más innovadores y adelantados. Y esto tanto si se hace desde una perspectiva de “Innovación Abierta” donde el actor principal es quien se lleva el resultado de la innovación grupal como otros esquemas más participativos y equitativos. Eso, si se considera que la participación es algo que va más allá de la consulta y se acerca más al codiseño o a la construcción colaborativa de soluciones. Pero eso, claro está depende de donde se sitúa el municipio o dónde quieren y consiguen los ciudadanos que se sitúe.
En Citilab, para el ámbito de ciudad, llevamos dos años (y vamos a por el tercero) trabajando en un encuentro que, como ya he dicho, se denomina UrbanLabs (http://urbanlabs.net). Congrega tecnólogos, urbanistas, arquitectos, ciudadanos de a pie, administración y empresas para repensar los procesos de creación de ciudad a partir de los métodos de trabajo que han ofrecido las tecnologías digitales (Por qué los planes urbanísticos no pueden ser Open Source? Esta es una pregunta que se hizo en Nueva York el equivalente a nuestro Colegio de Arquitectos y la respuesta es muy interesante).
Han surgido diversos proyectos y diversas plataformas tecnológicas incipientes de estos encuentros. Además, tienen UrbanLabs tiene continuidad en los encuentros periódicos (entre quincenales y mensuales) “UrbanLabs OS” (sistema operativo urbanlabs) donde se busca crear un “sistema operativo” de ciudad que contemple no sólo la integración de sistemas de información sino también prácticas colaborativas y deliberativas ciudadanas. También algunos de estos temas se han tratado en el entorno de los diversos “Breakouts! que organizamos en la ciudad (ver http://boc.citilabblog.com/ y también http://boc.citilabblog.com/what/)
Este es, pues, el contexto de mi punto de vista.
Cómo se desarrolló la tertulia?
Esta primera tertulia estaba centrada sobre el concepto de “Internet of Things” que es un escenario muy tecnológico de interconexión entre objetos con capacidad de captación de datos (sensores de tráfico, temperatura, humedad, presencia y ausencia de personas, etc.) y de actuación sobre otros sistemas (actuadores de señalización, tráfico, etc.). Diríamos que la visión que surgiría a partir de una ciudad repleta de esta “internet of things”, sería una ciudad que no pararía de generar datos sobre lo que está pasando. No es que esto no ocurra ya sino que ocurriría con en una escala mucho mayor y con todas las posibilidades de internet de por medio. Esto también significa que ya no hace falta ser un monstruo organizativo para poder interconectar todas estas posibilidades.
Claro está, algunas de las preguntas del millón en este escenario son (a) ¿quién pone estos sensores? (b) ¿quién gestiona estos datos? (c) ¿qué se hace con ellos? (y hay muchas más, claro). El interés, pues, deriva muy rápidamente de una posibilidad tecnológica pura y dura (“cuantos más datos, mejor”) a otra de relaciones de poder, decisión en la ciudad, etc. Y aquí es donde empiezan las fricciones.
Lo que me pareció oír y ver
La presentación del Ayuntamiento de Barcelona incidió muy técnicamente en estas posibilidades en buena parte como mejora de la gestión de la ciudad (es una palabra que se repitió bastante esta de la gestión). El vídeo de Pilar Conesa que abría toda la serie de conferencias también citó que en tertulias futuras se hablaría de participación con los ciudadanos para crear nuevos servicios en gestión de la ciudad y se abriría a la innovación. También citó la creación de un “barrio de prueba” un “Urbanlab” en Barcelona (nótese la coincidencia.... ;-) ) donde realizar pruebas piloto de nuevos servicios con los ciudadanos.Las empresas presentes también abundaron en esta necesidad de crear pilotos para crear mejores aplicaciones para los ciudadanos cara a obtener mejores resultados de negocio, claro está. Digamos que me pareció ver que la óptica predminante oscilaba entre la economicista y la ingenieril. Esto es, el uso de toda esta gran cantidad de datos iría orientada a la optimización de procesos de gestión y a la creación de oportunidades de negocio. Ningún problema, claro. Al menos por parte de las empresas. En cualquier caso, no me pareció captar que se conectaran las posibilidades de crear oportunidades de innovación a partir del análsis de este tsunami contínuo de datos (tanto por parte de empresas como de administración). En todo caso se insistió, cuando se forzó un poco la pregunta, en la conveniencia de crear pilotos para mejorar productos. Bueno, era como lo veían los ponentes. “Cap problema” :-)
Personalmente me interesaron varias cosas:
- Tanto administración como empresas manejaban un concepto de innovación con los ciudadanos un pelín tradicional, en la mejor línea ingenieril: hago un prototipo o piloto, mejoro y al mercado. Esto es, estaban en el escenario en el que se creaba un prototipo o piloto y se consultaba a los ciudadanos/usuarios para “afinarlo”. Esto contrasta con la visión emergente en los “Living Labs” ( ver también) donde el usuario/ciudadano es fuente de nuevas ideas, no sólo aporta mejores a las propuestas que se le presentan al final de la fase de diseño, y puede llegar a ser copartícipe del proceso de diseño y de construcción. Creo que hay grandes posibilidades si se articula el Urbanlab de BCN sobre un concepto ambicioso de Living Lab donde el usuario está mucho más al principio del proceso de diseño. Ya no digo si se orientara hacia trabajar con ciudadanos a los que se reconoce capacidad de codiseño y co-construcción.
- Dicho esto, no hay que menospreciar el paso que se intenta dar de crear un primer entorno orientado a la innovación con ciudadanos para crear nuevos servicios. Personalmente, este tipo de innovación “consultativa” creo que es una excelente oportunidad para mejorar servicios de la administración. Corresponde a innovaciones, incrementales mayoritariamente, pero innovaciones al fin y al cabo. Si este ayuntamiento empieza a ser permeable a estos procesos, es un primer paso en una dirección más que interesante. Siempre es mejor eso que el gobierno exclusivo de los “expertos oficiales”
- Sin embargo, todavía se anda con mucha cautela, pues volví a notar la insistencia en aprovechar estas novedades tecnológicas para mejorar solo la gestión de la ciudad y no tanto para la creación de procesos colectivos de aprendizaje, innovación y, ¿por qué no? cogestión, codecisión, participación en suma. También volví a oír que los ciudadanos “debian aprender a usar estas tecnologías”, “deben ser educados en ellas”, etc. Esto es, tanto administración como empresas parecían seguir secuestrados por el síndrome del ciudadano/consumidor pasivo. Y las cosas, poco a poco, empiezan a ser diferentes. Véase por ejemplo este post y, en nuestra propia ciudad, el ejemplo antes mencionado de rodalies.info o actividades colaborativas de creación de repositorios de datos. Algo se está moviendo y no sé si le damos la importancia que tiene. De hecho no sé si habría que reconocer a algunos ciudadanos más capacidad de innovación que a otros actores de la ciudad.Tenemos algunos "lead users" y no sé si los conocemos ni sabemos contactarlos.
- A partir del momento en que se presentaron las posiciones de empresa, administración y universidad, tanto las aportaciones de twitter como del propio público derivaron muy rápidamente a reclamar apertura de datos y reclamar también otro tratamiento al ciudadano. Me pareció ver un cierto retraímiento tanto en los representantes de la administración como de las empresas, en el sentido de no confiar del todo en el ciudadano, en sus capacidades o en sus intenciones. Surgió también una cierta discusión sobre la influencia del marco regulatorio en la capacidad de crear escenarios de innovación en este área (Josep Paradells, de a UPC, lo remarcó muy especialmente si recuerdo bien).
- Creo que es deseable establecer rápidamente espacios de diálogo para gestionar las dinámicas de colaboración posibles trabajando con los ciudadanos que ya son innovadores digitalmente hablando. De lo contrario, tendremos cada vez más "lead users" ciudadanos o ciudadanos de a pié con una cierta frustración. Y la frustración es una mala compañera de viaje.
Para que quede claro (o menos claro), a que me refiero, en esto de la "frustración participativa" creo que vale la pena preguntarse tanto como ciudadano como administración en que nivel de la escala de participación nos queremos situar. Y ver si coincide o no. Y discutirlo en caso contrario. Una posible referencia es esta vieja escala de participación:
Tanto si hablamos de procesos participativos en general y aplicar algunos conceptos de participación también a la innovación, no está mal querer saber en qué tipo de innovación más o menos abierta o más o menos participativa nos queremos ubicar. También si queremos trabajar con ciudadanos "consultables" o "constructores". Está bien tomar como referencia la publicación de Massimo Menichinelli sobre Open Peer to Peer Design o los múltiples documentos que van surgiendo en torno a los Living Labs. Y decidir hacia qué procesos queremos ir como ciudad o, como mínimo, en el ámbito de la innovación. Coincidencias de la vida, esta tertulia tuvo lugar en los días previos al desafío Abredatos.
Cosas que pasan.
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