Picasso murió en 1973.
Es una pena que no pudiera ver cómo cambió la informática más tarde. Ordenadores personales, interfaces gráficas, internet. Los ordenadores se convirtieron en algo más que simples "machaca números" que daban respuestas finales y cerradas. En ese momento, ni tan siquiera su genio permitió a Picasso entrever las posiblidades actuales o la ubicuidad de la computación en nuestros días.
Haciendo simulaciones, nos permiten explorar aspectos de nuestros problemas que no habíamos anticipado. También podemos bucear en el problema... programando. Al programar nos cuestionamos más y más lo que creíamos saber.
Mi amigo Jordi Delgado no desperdicia ocasión para aseverar que programar es otra forma de indagar. Podemos empezar a programar con una idea difusa del problema. Partimos de un problema mal definido. En el proceso de programar vamos más allá de la solución, llegamos a un mejor entendimiento del problema.
Conversando con Jordi he encontrado conexiones entre esta forma de aprender y de investigar y la de los artesanos, los artistas, los diseñadores. Ellos exploran y crean conocimiento mientras bregan con los objetos que construyen. Alan Kay ha defendido esa visión de la computación durante, al menos, los últimos treinta años. Howard Rheingold escribió "Tools for Thought" para documentarlo. Allí exploró los objetivos y motivaciones de genios mucho menos conocidos que Picasso. Licklider, Engelbart y, de nuevo, Alan Kay sí que fueron capaces de anticipar lo que el genio de Picaso no pudo intuir al respecto.
Cuando hablamos de "alfabetización en TIC" o de "alfabetización digital" es importante no olvidar esta otra forma de entender la informática. Quizá fuera mejor concebir estas iniciativas como un esfuerzo para que la gente se apropie de una nueva estrategia con la que poder explorar los problemas que les atañen.
Sin embargo, muchas personas piensan de otra manera. Incluso las que están al cargo de programas de alfabetización. Siguen siendo tan ignorantes sobre informática como Picasso lo fue en su tiempo. Todavía buscan en los ordenadores un medio para conseguir respuestas cerradas. Las entienden como el resultado de un cálculo cerrado o de la búsqueda de información. Incluso, y más entre los ilustrados en otros campos, se da un cierto orgullo en expresarse con frases lapidarias que revelan la misma concepción que Picasso. Pero para ellos no hay la misma disculpa biológica y cronológica del pintor. Es más, muchos han nacido después de la llegada de Internet.
En cambio, Picasso también conocía y practicaba todos los días de su vida, ese aspecto de exploración propio de la visión de Kay y Engelbart. Como él mismo dijo:¿Cómo encontraba? Avanzando. Como para un programador, encontrar no era el resultado sino un proceso:
La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando. ...
Esa inspiración sería, quizá, una nueva pregunta.
Yo he visto lo que podría ser y me pregunto ¿por qué no? ".
¿No sería una buena idea utilizar los ordenadores para que nos ayuden a preguntarnos "Por qué no?".