"Pensar los artefacos en términos de diseño de objetos significa entenderlos cada vez menos como objetos en el sentido moderno y cada vez más como "cosas" ".
Bruno Latour,
La
semana pasada volví a leer el texto de una conferencia que dió Bruno
Latour en 2008 en la convenión de la Sociedad de Historia del Diseño, Networks of Design. Latour
se centró en la importancia del diseño y exploró algunas de sus
consecuencias a fin de caracterizar una teoría de la acción. Conectó sus opiniones sobre el diseño con su propio trabajo en redes
(Actor Network Theory), así como a la noción de Peter Sloterdijk
de
"Esferas". La
conferencia se titulaba "El Prometeo cauteloso". Con este título, creo, que apunta, al mismo tiempo,
a la naturaleza transformadora del diseño y a sus diferencias
con Prometeo, el hiperhéroe por antonomasia de la Modernidad, la Ilustración, la Ciencia y la Ingeniería
(no olvidemos que el título del libro de Mary Schelley es "Frankenstein o el Moderno Prometeo"...). Latour
introduce una distinción muy interesante entre los objetos
(modernos) y la aparición de un tipo muy diferente de entidad gracias al
diseño: "las cosas". En sus propias palabras:
Si las cosas, o más bien "Dinge", son agregaciones, como Heidegger gustaba definirlas, entonces estamos ya a muy poco de considerar todas las cosas como resultado de una actividad que en Escandinavia llaman "diseño colaborativo".
¿Cómo llega Latour a esta conclusión? En primer lugar, remarcando cinco características del diseño (o, como él las llama, cinco "ventajas"):
1. Humildad: El diseño parece estar cerca de las artes y de los oficios, de las habilidades ("skills") en lugar de a los enfoques grandiosos y la exigencias hercúleas de los grandes proyectos modernos. Por lo tanto, carece de radicalidad cuando se compara con otras líneas de acción.
Como concepto, el diseño implica una humildad que parece estar ausente de la palabra "construcción" o "edificio". Debido a sus orígenes históricos como una mera adición a la "practicalidad" real, a la materialidad robusta y a las funciones de los objetos cotidianos, siempre hay algo de modestia al afirmar que se diseña algo como nuevo. En el diseño no hay nada fundacional. Me parece que decir que se va a diseñar algo, no tiene el mismo riesgo de arrogancia ("hubris") que cuando uno dice que va a "construir" algo. Presentar Prometeo a algún otro héroe del pasado como un "diseñador", sin duda, le habría enfurecido. Así, la expansión de la palabra "diseño" es una indicación (débil por cierto) de lo que podría llamarse una teoría de la acción de Post-prometeica. Esta teoría de la acción ha surgido justo en el momento (esta es su característica realmente interesante), en que cada cosa, cada detalle de nuestra vida cotidiana, desde la forma de producir alimentos, a la manera en que viajamos, construimos coches y casas, clonamos vacas, etc. va ser, pues, rediseñado.
Esto es algo de lo que yo no estoy tan seguro. No puedo ver la Bauhaus o los constructivistas soviéticos como suaves no-revolucionarios. Eran diseñadores y utilizaban el diseño realizar un gran proyecto de cambio radical en el mundo.
2. Atención al detalle.Por el contrario, la cuidadosa atención al detalle, a la actitud y habilidades del artesano, era precisamente lo que [antes] parecía reaccionario ya que esto no podía hacer más que demorar la rápida marcha hacia el progreso. La expansión del concepto de diseño indica un cambio profundo en nuestra dispiosición emocional: en el momento mismo en que la escala de lo que debe rehacerse se ha vuelto infinitamente más grande que nunca (ningún revolucionario político que comprometido en cuestionar los modos de producción capitalistas se hubiera atrevido jamás a rediseñar el clima de la Tierra), lo que significa "hacer" o "fabricar" algo también está siendo modificado profundamente. La modificación es tan profunda que las cosas ya no se "hacen" o "fabrican", sino más bien que se "diseñan" cuidadosamente, y si se me permite la expresión, se diseñan precavidamente. !Es como si tuviéramos que combinar la tradición de la ingeniería con el principio de precaución, es como si tuviéramos que imaginar que Prometeo robara el fuego del cielo de una manera prudente!
3. Semiótica: los objetos diseñados se han convertido cada vez más en una combinación de símbolo y función en un sentido muy literal.
Hemos de concebir los artefactos cada vez más como conjuntos complejos de cuestiones contradictorias. La transformación de los objetos en signos se ha visto enormemente acelerada por la propagación de los ordenadores. Es evidente que la digitalización ha hecho mucho por expandir la semiótica hasta la base de la objetividad: casi todas las características de los objetos digitalizados están "escritas" en los códigos y en el software [...]. Si para Galileo el libro de la naturaleza estaba escrito en términos matemáticos, [...], esto es aún más cierto hoy, cuando cada vez más elementos de nuestro entorno están, literalmente y no metafóricamente, escritos en términos matemáticos (o al menos en términos computacionales). Aunque la vieja dicotomía entre función y forma pueda seguir mantiéndose tenuemente en un martillo, en una locomotora o en una silla, es ridículo aplicarla a un teléfono móvil. ¿Dónde trazar la línea entre forma y función? !El artefacto está compuesto de códigos escritos en todos sus niveles! Pero esto no sólo es cierto para los objetos y artefactos computerizados. También lo es para la buena y vieja materialidad: ¿qué son, las nano-bio-tecnologías, sino la expansión del diseño a otro nivel? Los que son capaces de escribir con átomos individuales las letras "IBM", los que implantan etiquetas de copyright en el ADN, los que diseñan nanocoches capaces de correr sobre cuatro nanoruedas, sin duda se consideran a sí mismos diseñadores. Una vez más, la materia queda absorbida en el significado de una manera mucho más íntima.
4. El diseño como una práctica de remediación: según Latour, todo diseño es rediseñar (algo con lo que no estoy completamente de acuerdo, por cierto). Latour lo califica como una actitud sana, ya que ahorra excursiones hacia el creacionismo, debilitando, por ejemplo, los argumentos de los que utilizan el diseño de una manera retorcida como es el caso de los proponentes del Diseño Inteligente.
Siempre hay algo que existe antes del diseño como un hecho dado, como un problema. En otras palabras, siempre hay algo de remediación en el diseño. Esta cesura es, ciertamente, una debilidad del diseño([...] pero también es una ventaja enorme en comparación con la idea de la creación. Diseñar nunca es crear ex nihilo. [...] Las cosas no se crean, sino más bien son diseñadas con cuidado y modestamente . [...] El diseño es el antídoto para la fundación, la colonización, el establecimiento o el pretender romper con el pasado. Es un antídoto a la arrogancia y la búsqueda de la certeza absoluta, también lo es de los comienzos absolutos, y de las salidas radicales.
5. El diseño es una práctica ética:
El diseño es algo que implica necesariamente una dimensión ética ligada a la pregunta obvia sobre diseños buenos y malos. Es fácil entender que cuando uno dice que algo se ha "diseñado", no sólo está autorizado, sino obligado a preguntarse si ese algo se ha diseñado bien o mal. La difusión del diseño hasta llegar a las definiciones internas de las cosas lleva consigo, no sólo el significado y la hermenéutica, sino también la moral. Más exactamente, es como si la materialidad y la moral se fusionar finalmente . [...] Esta dimensión normativa que es intrínseca al diseño ofrece un buen apoyo para ampliar la cuestión del diseño a la política. Una política de las cuestiones de hecho ("matters of fact") y de los objetos siempre pareció algo excesiva; en cambio, una política de las cosas diseñadas y de las cuestiones de diseño es algo más comprensible.
Esto me hace pensar en algunas consecuencias muy prácticas del diseño bueno y malo. Por ejemplo, algunas de las caóticas y (malas) conductas que hemos sufrido durante la reciente crisis financiera estaban ya diseñadas en el software utilizado por los intermediarios financieros. Se puede argumentar que este es un caso de diseño (éticamente) malo. Como mi buen amigo Daniel Beunza, en la actualidad en la London School of Economics, dice “La moral está en la máquina”.
¿Por qué escribo este post?
Todas estas observaciones de Latour me han hecho pensar en los nuevos tipos de "objetos" que resultan de la digitalización: la acumulación mixta de acciones e infraestructura, software. etc, requieren un conocimiento profundo, sensato y sensible del diseño, de las personas, de las relaciones. Todo ello exige también la capacidad de mantener una gran cantidad de debates y negociaciones sobre el significado, así como sobre lo que un buen o mal diseño conlleva. Tal vez, sea muy urgente poner el diseño como capacidad, actitud y habilidad en el centro de la discusión sobre la innovación, sobre las decisiones políticas y incluídas las que atañen a la preparación de los ciudadanos. Entender y practicar el diseño de este tipo de "cosas invisibles", quizá resulte fundamental para que la innovación social generalizada sobre la base de conceptos digitales pueda despegar. Y quizá, dada la magnitud de los retos que nos aguardan como sociedad y como planeta, esta sea una tarea urgente: la de aprender a diseñar.
Latour también me hizo pensar con cierta preocupación en el lugar desproporcionado que el objeto ocupa en la reflexión sobre el diseño. Es sorprendente, que un documental muy reciente sobre el diseño y los diseñadores se titula "Objectified" ( "objetivado") (una película que vale la pena, por cierto).
