Hace un par de semanas me traicioné a mí mismo y transigí en aceptar la invitación a uno de esos eventos a lo que juré no volver. Aguanté poco, eso sí: me fuí bastante antes de que terminara la sesión. Cuál fuera el acto ahora mismo tampoco tiene importancia.
Uno de los participantes me sirvió en bandeja un ejemplo de lo que
mi amiga María Sanchez llama "tratar los síntomas". Vaya, así lo creo.
Lo comparto a ver si es un buen ejemplo o por si tenéis experiencias
similares.
Situación: se hablaba de la necesidad de retener talento en Barcelona. Un responsable del ámbito de la investigación académica leía powerpoints cargaditos de letras.
(la transcripción no es literal: no lo grabé y mi memoria llega hasta donde llega)
Responsable y síntoma: "Hemos detectado un problema muy preocupante para alcanzar el objetivo de retener el talento de investigadores jóvenes en Barcelona. En efecto, a la mayoría de investigadores jóvenes extranjeros que inician su carrera aquí no les podemos dar unos grandes sueldos. Típicamente cobran entre 800 y 1000 euros. ¿Cuál es el problema? Pues que muchos de ellos ya tienen familias y las condiciones que nos marca la ley para el reagrupamiento familiar prescriben que los ingresos del cabeza de familia deben ser superiores a las cantidades que les pagamos como sueldo. Por tanto, no pueden traerse legalmente a sus familias y esto es un gran handicap para estabilizarlos y mantenerlos aquí como talento residente y con futuro.
Responsable y tratamiento: "¿Qué hemos hecho?. Pues nos hemos movido para solventar esta anomalía legal. Estamos en conversaciones con los responsables dle ministerio correspondiente para asegurar que podemos rebajar las exigencias de sueldo para el reagrupamiento familiar, al menos, por lo que hace a los perfiles científicos. Estamos avanzando en esta dirección".
¿Cómo lo véis? ¿Es la ley que regula el reagrupamiento la causa a tratar?
"No hay que desir nada más" que diria Schuster...
Publicado por: Carles Oriach | 03/02/09 en 12:29
Si ya, el nivel era un poco flojo y faltaba ambición...hay que hacer algo YA.
Publicado por: Cristina | 03/02/09 en 12:38
Se me ocurren varias cosas:
- Si existe esa ley es por un motivo. El reagrupamiento familiar tiene un requerimiento economico, no es la ley capricho de los señores que la redactaron.
- Si en vez de contratar a 200, 20 o 2 talentos a 800-1000€ contratamos a 100, 10 o 1 a 1600-2000€ y endurecemos las pruebas para decidir quienes son esos talentos igual nos van mejor las cosas.
- Los señores que articulan el discurso anti-ley, que seguramente visten corbata, fijo que no cobran 800-1000€.
- Estos mismos señores los ponía yo de patitas en la calle.
Saludos.
Publicado por: Luis Ortiz | 03/02/09 en 15:18
Lógico de las mentes brillantes de apalancamiento en sofá.
Tenemos un problema, pues lo redefinimos y decimos que el problema es de otro. Biennnnn, ya no tengo problema
Publicado por: J. A. Galaso | 03/02/09 en 16:09
¿De verdad que dijo eso? ¡Y a lo peor hasta lo están haciendo! ¡Manda "güevos"!
Publicado por: Iñaki | 03/02/09 en 23:26
Completamente de acuerdo con J.A. e Iñaki, pero aparte de la redifinición del modelo teórico administrativo yo creo sinceramente que el tipo en cuestión que ha dicho eso es un capullo al que deberían bajar el sueldo entre 800 y 1000 - eso si cambiando la ley, claro!!!
Lo preocupante es que a alguién le pueda parecer normal decir eso en público (o pensarlo en privado). No es k el tema sea una completa estupidez (por más que cambies la ley no vas a retener a nadie minimamente interesante con 1000 al mes) que lo es, sinó la carencia absoluta de valores morales lo que es realmente preocupante.
Publicado por: Esteve | 04/02/09 en 4:54
Ya sé que os cuesta de creer pero es completamente cierto. Para que veáis el tipo de "pensamiento estratégico" que tienen los responsables de innovación en ciertas ciudades "muy innovadoras". Y, sí, era un acto público y, sí, quien lo dijo tenía altas responsabilidades en ciencia y tecnología en Catalunya.
La próxima vez me llevaré una grabadora.... si es que vuelvo a ir a semejantes reuniones, claro.
Por vuestros comentarios veo que el ejemplo no es que sea claro, sino clarísimo y significativo de lo que, en realidad, implica ser un "tratador de síntomas".
Seguro que podéis identificar otros menos sangrantes pero igual de ilustrativos.
Publicado por: Ramon Sangüesa | 04/02/09 en 7:57
cuesta de creer ni siquiera se les pasara por la cabeza que igual es un sueldo un poco bajo para ese tipo de responsabilidades.
Mira que me estoy cansando de decir que esta crisis puede ser una oportunidad para cambiar muchas cosas de las estructuras sobre las que nos apoyamos. Pero como no haya unos mínimos de sentido común, esto no lo arreglamos ni con dolor.
Publicado por: alberto | 04/02/09 en 15:15
A mí lo que mñas me asombra es que el "politico" crea que se deben rebajarlos requisitos de la ley para cambiar el problema por algo más abordable...
Me pregunto, ¿son los científicos más inteligentes que son capaces de mantener a una familia con menos recursos que el resto de mortales menos cualificados científicamente? Esto ya de por sí me parece un despropósito...
Serán cosas de la Dictadura de la incopetencia...
Publicado por: Lola | 04/02/09 en 17:41